Ficha de personaje:Nombre: Bunnyarani
Carácter: Serio y timido
Lugar de origen: Zou
Edad: 32 años
Peso: 60 Kg
Altura: 1'75cm
Raza: Mink (Conejo)
Oficio: Artista Marcial y Médico |
-10 Intimidación -5 Inteligencia +10 Constitución +20 Fuerza Recompensa: 0.000.000 Berries
Historia: Su nombre es Bunnyarani, encontrado cuando bebé en las calles por su mejor amigo y mentor Balmoro, cuando fue encontrado portaba un broche azulado en el cuello con un fuerte olor a lavanda. fue criado y educado en el fino arte de la medicina por su mentor y gracias a su característico olor a lavanda reconocible en todos lados solían conocerlo como el "Doctor lavanda", el prodigio de blanco pelaje que curaba con una sonrisa y una precisión milagrosa. Su cara, de rasgos finos y alargados, poseía un hocico pequeño pero elegante, que en aquellos tiempos solía curvarse en una expresión de amable confianza. Sus orejas, su rasgo más distintivo, eran extremadamente largas, delgadas y terminadas en puntas agudas; otrora se erguían orgullosas, atentas al latido de sus pacientes o al susurro de las hierbas medicinales en el viento de la ciudad elefante. Sus ojos, de un azul profundo como el cielo del amanecer, reflejaban la pasión por la vida que había heredado de su mentor.
Ese mentor era Balmoro, un zorro mink de mirada astuta y pelaje dorado, un sabio que no solo le enseñó el arte de curar, sino la filosofía de que la medicina era el equilibrio entre la ciencia y el corazón. Fue Balmoro quien le inculcó que un verdadero médico debe ser tan fuerte como compasivo. Pero el destino, cruel e inesperado, lo privó de su maestro durante una incursión de piratas en su territorio. La muerte de Balmoro en sus brazos partió algo en el alma del conejo blanco.
El dolor fue un abismo al que Bunnyarani se asomó y del que cayó sin remedio, un abismo reflejado en el fondo del vaso de alcohol que se convirtió en su única compañía. Sus legendarias borracheras eran la comidilla de Zou, una sombra triste del hombre brillante que había sido. Una noche de tormenta, con el estómago lleno de licor y el corazón vacío de esperanza, perdió el equilibrio en las ramas más altas de la ciudad-elefante y cayó al mar infinito.
Las corrientes lo mecieron como un sueño de pesadilla hasta arrojarlo, medio ahogado, en la orilla de una isla desconocida. Allí, una tribu de guerreros de piel cobriza lo encontró. Al ver sus orejas puntiagudas y su aspecto frágil, lo llamaron "Orejas de Luna". Aquella gente no solo lo acogió; le devolvió la vida. Le enseñaron que el cuerpo y el espíritu no eran entidades separadas, sino las dos caras de una misma moneda. A través de sus artes marciales, Bunnyarani aprendió a canalizar el dolor, a disciplinar la mente y a encontrar un nuevo tipo de equilibrio. Cada postura era una cura, cada respiración, una medicina. Con cada año que pasaba en la isla, sus orejas, antes caídas por la tristeza, volvieron a alzarse, atentas ahora al sonido del viento y la arena. Sus ojos azules recuperaron parte de su brillo, pero ahora tenían una profundidad nueva, la de quien ha mirado al abismo y ha decidido escalar de vuelta.
Pero la paz nunca es eterna. Una banda de traficantes de esclavos, con sed de rarezas, asoló la isla y lo capturó. Lo arrancaron de su nuevo hogar y lo metieron en una jaula con rumbo al East Blue, un lugar que para él era tan mítico como la luna. Durante la travesía, su mente, forjada en aquellas artes marciales, nunca dejó de buscar una fisura, un momento de debilidad. Lo encontró durante una tormenta. Liberándose con una velocidad que sus captores, cegados por su aspecto dócil, no podían imaginar, desató el caos. En la confusión del motín y el desembarco forzoso en una costa rocosa, logró zafarse. Sin embargo, en su huida, el filo de una espada maldita le cruzó el rostro, seccionándole el ojo derecho. El dolor fue tan inmenso que su mundo se volvió blanco por un instante. A pesar de sus conocimientos, a pesar de las sales y vendajes que improvisó, la infección fue implacable. Perdió el ojo, y en su lugar quedó una cicatriz profunda y rugosa, que le surcaba la cara desde la frente hasta el pómulo, un río de piel retorcida que contaba una historia de dolor y supervivencia.
Ahora, con un solo ojo azul que todo lo escruta con una mezcla de sabiduría y cautela, y una cicatriz que lo hace parecer más un guerrero veterano que un manso conejo, Bunnyarani vaga perdido por el East Blue. Sus orejas largas y puntiagudas se mantienen siempre erguidas, captando conversaciones lejanas, evaluando peligros. Su hocico elegante se contrae en una mueca de determinación. No tiene un berry en el bolsillo, pero su mente guarda el conocimiento de Zou y la disciplina que aprendió en aquella isla. Alguien le susurra sobre una gala benéfica en una isla cercana, un evento de alta alcurnia donde, se rumorea, se darán cita nombres importantes del inframundo, la nobleza y, con suerte, quien pueda necesitar los servicios de un médico excepcional... uno que sabe coser heridas, curar enfermedades y, de ser necesario, romper algunos huesos para mantener el equilibrio.
Estadísticas:Fuerza: 25 / +2 a mi tirada
Destreza: 0
Inteligencia: 0
Constitución: 10 / +1 a mi tirada
Liderazgo: 0
Sabiduría 0
Carisma: 0
Sigilo: 0
Percepción: 0
Engaño: 0
Intimidación: -10 / -1 a mi tirada
Interpretación: 0
Persuasión: 0
Vida: 10
Armas: Puños americanos
Conocimiento: Electro
Apariencia:Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
Historial:Inventario:Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
Conocimiento:Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
Habilidades:Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.
Estado: