“No sé cuánto tiempo ha pasado. Aquí abajo no hay días… solo frío.Nos dijiste que era temporal. Que volverías con provisiones. Que confiáramos en ti.Yo confié.Yo, que guié a hombres a través de mares imposibles… acabé muriendo como un idiota encerrado en una tumba helada.Los demás empezaron a perder la cabeza primero. Golpeaban la puerta hasta romperse las manos. Luego dejaron de gritar.Yo aguanté más.No por fuerza… por odio.Si alguien lee esto: no confíes en sonrisas fáciles ni en promesas hechas con prisa.Ese hombre no huía de nada… nos estaba sacrificando.Y cuando el frío me alcance del todo…Juro que no descansaré.”
“Hace mucho frío… no siento los dedos…Creo que hoy… hoy era mi turno de dormir cerca de la puerta. O eso dijimos… pero ya no hablamos casi.Al principio contábamos historias para no pensar. Luego discutíamos. Luego… silencio.Él dijo que volvería.Dijo que éramos su tripulación.Mentía, ¿verdad?Ayer creí escuchar pasos fuera. Todos lo oímos. Nadie vino.Tengo tanta sed que mastico el hielo… pero sabe a piedra.Si alguien encuentra esto… por favor… no nos dejéis aquí.No quiero quedarme sola cuando los otros… cuando ya no hablen.Tengo miedo de cerrar los ojos.Tengo miedo de abrirlos… y ser la única.”